“Sin título”, Joan Ponç

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Dimensiones: 65×50 cm.

Tirada: P.A. (25 ejemplares)

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    Joan Ponç i Bonet (Barcelona28 de noviembre de 1927– Saint-Paul-de-Vence4 de abril de 1984) fue un pintor español considerado uno de los artistas más representativos de las primeras vanguardias de la posguerra. En 1948 fue uno de los fundadores del grupo Dau al Set.

    Ponç inició su aprendizaje artístico en 1944, a los 17 años, en el taller del pintor Ramon Rogent un pintor por el que siempre tuvo una gran admiración y en la Academia de Artes Plásticas de Barcelona. En esta época conoció a Joan Vinyals, un anticuario que tiempo después se convirtió en su primer marchante.

    A los 20 años ya realizó su primera exposición, y conoció al pastelero-poeta J.V.Foix, al poeta y dramaturgo Joan Brossa, al crítico y filósofo Arnau Puig, al tipógrafo Enric Tormo y frecuentó la tertulia «La Campana». Eran tiempos de cierta liberalización dentro del franquismo. Presentó su primera exposición individual en la «Sala Arte» de Bilbao y posteriormente realizó un exposición en el local de Els Blaus un centro excursionista y cultural del barrio barcelonés de Sarriá conocido por haber organizado en 1946 una exposición de arte en su local de carácter antiacadémico que resultó histórica ya que es considerada uno de los antecedentes del grupo Dau al Set. Allí conoció a Antoni Tàpies y Modest Cuixart. En esta etapa trabaja en las series de los “Dibujos Podridos” y las suites “Metamorfosis”“Inquietuds, Al·lucinacions” y “Joan Ponç / Joan Brossa”.

    En 1947 fundó la revista Algol (de la que aparecería un único número) en compañía de Francesc Boadella, Joan BrossaJordi MercadéArnau Puig y Enric Tormo. Esta efímera revista sería el embrión de otra más importante fundada en 1948, Dau al Set, dirigida por Ponç que también dio nombre al histórico grupo artístico Dau al Set. 1948 es también el año en el que conoce a Joan Miró que tendrá una gran influencia en su obra.

    Se fue de España para salir de un país en el que no había democracia, explicó en una entrevista realizada en 1978. Tras una breve estancia en París de la mano de Joan Miró, vivió diez años en Brasil, de 1953 a 1962. Llegó, con una carta de recomendación de Miró, huyendo las trifulcas de Dau al Set -incluida una disputa por una beca del Instituto Francés que finalmente ganó Tàpies – Una mención en la Bienal de São Paulo de 1955 le facilitó una beca para estudiar en este país, donde fundó el grupo “L’Espai”.

    En ese mismo año funda el grupo “Taüll”, con Marc AleuModest CuixartJosep GuinovartJaume MuxartJaume MercadéAntoni Tàpies y Joan-Josep Tharrats.

    Regresó a Barcelona enfermo a causa de una diabetes mal diagnosticada que le dejaría prácticamente ciego. A pesar de ello no dejó de dibujar ni de pintar.

    En enero de 1984 se sometió a un trasplante de riñón en el hospital Edouard Herriot, de Lyon cedido por su hermano. También había sufrido una operación ocular, para evitar la pérdida total de la visión. Murió en Saint-Paul-de-Vence, el 4 de abril de 1984 de un paro cardíaco a causa al parecer de un proceso de rechazo del trasplante. Fue enterrado en la Roca de Camprodón (Gerona), en donde el pintor tenía su estudio.

    La obra de Joan Ponç fue reflejo de su atormentada vida convirtiendo el dibujo y la pintura en su refugio. Empezó a pintar joven, trabajando de noche a la luz de las bombillas de poca potencia que existían en la posguerra. Su pintura presenta imágenes fantasmagóricas a la vez que dolientes y torturadas, en las que el subconsciente es el protagonista. Para Ponç el arte no es sino una introducción al misterio y a los secretos que encierra el espíritu. Más dibujante que pintor, su obra es detallista y minuciosa.

    Para mi la pintura es una forma de investigación de la misma forma que podría ponerme delante de un microscopio o un telescopio, me interesa lo más pequeño y lo más grande explicaba en una entrevista en 1978 añadiendo que le interesa poco la cuestión de la belleza en la pintura. Influenciado por su amistad con Josep Vicenç Foix y Joan Brossa, sus primeras pinturas son reflejo de un primitivismo esquemático donde cohabitan figuras antropomorfas y vegetales que nos transportan hacia el mundo fantasioso de los sueños y del subconsciente. La irrupción de su arte, en los grises años 40, supuso ganarse calificativos como grotesco, torturado, diabólico, carnavalesco, mágico… Pero se mantuvo fiel y coherente a su estilo hasta el final se destacó en la exposición antológica inaugurada en 2017.

     

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