*Con motivo del reciente fallo de nuestra primera convocatoria para artistas, el próximo jueves 25 de marzo, a las 18:00 h., estaremos hablando sobre la venta de arte online junto a los ganadores y finalistas de la misma, los miembros del jurado que los valoraron y los amigos de Arte Informado. Toda la información sobre el evento, aquí.


Hacia el final de su fantástica Historia de la belleza (Debolsillo, 2018), el no menos fantástico Umberto Eco nos planteaba, en un capítulo dedicado a ‘La belleza de los media’, la siguiente disyuntiva: «Imaginemos un historiador del arte del futuro o un explorador llegado del espacio que se planteen ambos la siguiente pregunta: ¿cuál es la idea de belleza dominante en el siglo XX? (…) Siempre teníamos la sensación, mirando “desde lejos”, de que cada siglo presentaba características unitarias o, a lo sumo, una única contradicción fundamental».

En realidad, Eco se preguntaba por el siglo XX porque el siglo XXI acababa de nacer -su obra viene de una adaptación audiovisual sobre el mismo tema que grabaron junto a Eco los miembros de la productora Motta on Line en el año 2002-, y nosotros ya somos, en parte, como aquellos historiadores del futuro o exploradores espaciales que son capaces de observar el panorama artístico de las vanguardias y de la contemporaneidad «desde lejos». Es cierto que aún faltan muchas cosas por estudiar, y que las obras del siglo XX siguen siendo las favoritas de los galeristas, marchantes y coleccionistas, pero está claro, también, que si quisiéramos hacer aquello a lo que animaba Umberto Eco tendríamos que olvidarnos un poco de ellas, tomar distancia y reflexionar acerca de las «características unitarias» -o de «la única contradicción fundamental»- del arte a lo largo de este primer cuarto del siglo XXI, así como de los avances que, en lo sucesivo, nos esperan.

Tal y como decía Gramsci, «el viejo mundo se muere. [Pero] el nuevo tarda en aparecer», y es en ese «claroscuro» donde surgen las contradicciones. Por ejemplo: ¿Fue Rodin el último escultor clásico o el primero de los contemporáneos? Seguramente, las dos cosas a la vez; y así con todo.

En nuestro caso, desde luego, si Eco decidió llegar hasta ‘La belleza de los media’ en su portentoso repaso estético de la Historia del Arte, que llegaba hasta la década de los noventa -nombrando, incluso, a Cameron Diaz, George Clooney o Julia Roberts en su párrafo final-  todo apunta hacia el lugar por el que nosotros, dignos herederos, debemos empezar a cuestionar el siglo XXI. Y es que, en el fondo, ¿no ha sido internet el «media» que ha terminado englobándolos a todos? ¿No pasa el futuro -y el presente- del mercado del arte, acaso, por él?

La respuesta es evidente si nos fijamos en la última gran venta online de la casa de subastas Christie’s: ‘Everyday: the first 5000 days’, la primera obra eminentemente digital de su catálogo -un collage que recoge una obra diaria del artista Beeple en formato .JPG durante los primeros 5.000 días de su particular experimento; es decir: sus 13 años en activo hasta la fecha-, la cual llegó a alcanzar los 69’3 millones de dólares (58’5 millones de euros).

También resulta incuestionable el papel de internet si hablamos del modo en que nos relacionamos hoy en día con el arte. Del mismo modo en que hace poco nos contaba José Manuel Álvarez Enjuto en un video compartido a través de nuestras redes sociales, «con el cambio de siglo vinieron los satélites, y con los satélites apareció internet; y con internet, los accesos más sencillos al mundo del arte, de la investigación y del conocimiento (…). Yo recuerdo que, cuando mandaba los trabajos a los alumnos, [éstos] ya no visitaban las bibliotecas, no consultaban los catálogos, no veían las imágenes -las estampitas, que se dice- ni leían los textos de los teóricos ni de los comisarios ni de los directores de museos cuando comentaban una exposición; iban directamente a la pantalla (…), y, a partir de ahí, pues ya lo sabe todo el mundo: arte y redes sociales».

«Las redes ya no solamente facilitan el acceso, sino la transacción del arte. Es un cambio absolutamente generacional del mercado del arte», añade Álvarez Enjuto, y dice que, con esto, el arte dejó de ser directo, personal, cercano; pero se expandió: mejorando y facilitando la promoción de los artistas, la difusión de su obra y sus posteriores objetivos de venta.

Lo cierto es que leyendo la Historia de la belleza de Umberto Eco, sin ir más lejos, uno se da cuenta de este cambio de paradigma: cada uno de los diecisiete capítulos del libro, que abarca desde la Grecia antigua hasta los mass media, cuenta con una valiosísima muestra de ejemplos visuales que acompañan a cada explicación, pero a veces nos sorprende que éstos ya no sean interactivos, que no puedan ampliarse con un simple movimiento del dedo índice y el pulgar; o que tampoco haya hipervínculos. La mente del coleccionista, aunque se acerque a referentes canónicos, ha cambiado para siempre; y el único futuro, como avanzaba Álvarez Enjunto al final de su video, es sumarse al online, como hicieron los más de doscientos participantes y los quince ganadores y finalistas de nuestra I CCONVOCATORIA ‘MERCARTONLINE’ PARA ARTISTAS EMERGENTES Y DE MEDIA CARRERA.

Aprovechamos para decir que con ellos, con los miembros del jurado y con los amigos de Arte Informado, tendremos un coloquio el próximo jueves día 25 de marzo a las 18:00 h., a través de Zoom y de su plataforma, en el que nos preguntaremos, precisamente, si ha llegado el momento de la venta de arte online -o no-, y en el que presentaremos una exposición virtual con las obras premiadas, con una sala expositiva individual -y única- para cada artista seleccionado, dentro de la web de mercARTonline.

Desde luego, si Umberto Eco pudiera imaginarse, a día de hoy, a un historiador del arte del futuro, o a un explorador espacial al que contarle las nuevas tendencias del siglo XXI, se lo imaginaría aquí, pendiente de nuestro coloquio. Esta podría ser, de hecho, nuestra «única contradicción fundamental» sobre la que levantar movimientos artísticos futuros: la promoción, la difusión y la venta de arte online; que, lo miren por donde lo miren, también tiene su aquel, también tiene su «belleza».


**Si estás interesado y quieres saber más sobre la obra que encabeza el artículo, un detalle de Suite Leonardo Improvisations, de Sandro Chía, infórmate aquí.